El control de costes de obra consiste en comparar de forma periódica lo que se previó gastar en cada partida con lo que realmente se está gastando, explicar las diferencias y estimar con qué resultado terminará la obra. Lo lleva el jefe de obra con el apoyo de administración, y su valor está en detectar desviaciones a tiempo para corregirlas, no en contarlas al final.

Maqueta de una casa de madera junto a una calculadora y un bolígrafo

Qué se controla: coste objetivo, coste real y producción

Para una constructora, el presupuesto del contrato es lo que va a cobrar, no lo que va a gastar. Por eso el control de costes parte de un documento propio: el coste objetivo, también llamado presupuesto de coste, que estima lo que costará ejecutar cada partida con los precios de compra, los rendimientos y las subcontratas previstas. Una partida es cada unidad de obra del presupuesto, como el solado medido en metros cuadrados o las puertas medidas por unidades.

Frente a ese coste objetivo se coloca el coste real, que es lo efectivamente gastado e imputado a cada partida, y la producción, que es el valor de la obra ejecutada a precio de venta. Comparar coste real con producción da el margen obtenido hasta la fecha. Comparar coste real con coste objetivo para la misma cantidad ejecutada dice si la obra está saliendo más cara o más barata de lo previsto.

El control se hace siempre a origen, es decir, sumando todo lo acumulado desde el inicio, y no solo con lo del último periodo.

De qué se compone el coste de una obra

El coste real solo es útil si se reparte bien. Cada factura, parte de horas o albarán debe imputarse a la partida o capítulo que lo ha generado, no a una bolsa general de la obra. Lo habitual es distinguir estos conceptos:

Conceptos de coste y de dónde sale el dato real
ConceptoQué incluyeDe dónde sale el dato real
Mano de obra propiaHoras del personal de la constructora en cada tajoPartes de trabajo diarios con horas por partida
MaterialesMateriales comprados directamente por la constructoraAlbaranes de entrega y facturas de proveedores
SubcontratasTrabajos encargados a otras empresasRelaciones valoradas o facturas de cada subcontrata
Maquinaria y medios auxiliaresGrúa, andamios, plataformas, alquileres y consumosContratos de alquiler, partes de máquina y facturas
Costes indirectos de obraPersonal técnico, casetas, consumos, seguridad general y limpiezaNóminas imputadas, contratos y facturas generales de la obra

Cómo analizar una desviación

Una desviación es la diferencia entre el coste real y el previsto para lo ejecutado. Antes de corregirla hay que saber de dónde viene, porque cada causa pide una respuesta distinta:

  • Desviación de precio: el material o la subcontrata ha costado más por unidad de lo previsto. Se revisa la compra o la negociación.
  • Desviación de cantidad: se ha consumido más material o más horas por unidad de obra de lo calculado, por desperdicio, errores o rendimientos bajos. Se revisa el método en obra.
  • Desviación por cambios: se está ejecutando algo distinto de lo contratado. Hay que documentarlo y tramitarlo con la propiedad.
  • Desviación de imputación: el coste está bien, pero se ha cargado en la partida equivocada. Se corrige el registro, no la obra.

Previsión a fin de obra

El dato más útil del control de costes no es lo gastado, sino la estimación de cómo terminará la obra. Se calcula sumando el coste a origen y el coste que falta para terminar cada partida, estimado con la información actual y no con el presupuesto inicial si ya se sabe que no se cumplirá.

En esa estimación conviene incluir los compromisos ya adquiridos y no facturados, como pedidos cursados o contratos de subcontrata firmados. Si se ignoran, la obra parece ir mejor de lo que va hasta que llegan las facturas.

Cuando aparecen unidades de obra que no estaban en el presupuesto, hace falta fijar un precio nuevo, que en obra se suele llamar precio contradictorio. Conviene acordarlo por escrito antes de ejecutar. En obra pública, las modificaciones y los precios nuevos siguen el procedimiento de la ley de contratos del sector público; en obra privada dependen de lo que diga el contrato.

Cada cuánto revisar y quién es responsable

Lo habitual es hacer un cierre de costes mensual, coincidiendo con el cierre de producción, de modo que coste y producción se refieran al mismo periodo. En obras cortas o en fases críticas, como la estructura, puede tener sentido una revisión quincenal de las partidas con más peso.

El responsable natural es el jefe de obra, porque es quien conoce qué se ha ejecutado y por qué. Administración aporta las facturas y comprueba la imputación, y la gerencia o la dirección de producción revisa el resultado de todas las obras y decide sobre las desviaciones importantes.

La dirección facultativa no interviene en el coste interno de la constructora: su relación económica con la obra pasa por la medición y valoración de lo ejecutado, que es otro proceso.

Ejemplo práctico (ilustrativo)

En una obra de viviendas, el cierre del tercer mes muestra que la partida de tabiquería ha costado más de lo previsto para la superficie ejecutada. El jefe de obra revisa el detalle: el precio de la subcontrata es el pactado, pero los albaranes de placa de yeso reflejan más material del calculado.

Al visitar las plantas terminadas comprueba que se están cortando placas enteras para huecos pequeños y que los restos no se reaprovechan. Acuerda con el encargado y con la subcontrata un plan de despiece y un acopio de recortes por planta.

En la previsión a fin de obra, recalcula el coste pendiente de tabiquería con el consumo real y comunica a gerencia la desviación esperada y la medida tomada.

Lista de comprobación para el control de costes

  • Coste objetivo por partida aprobado antes de empezar.
  • Cada factura, albarán y parte de horas imputado a su partida.
  • Cierre mensual con coste y producción del mismo periodo.
  • Comparación siempre a origen, no solo del último mes.
  • Desviaciones clasificadas por precio, cantidad, cambios o imputación.
  • Compromisos pendientes incluidos en la previsión a fin de obra.
  • Precios nuevos acordados por escrito antes de ejecutar.
  • Responsable de cada medida correctora con fecha de revisión.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre coste y producción en una obra?

El coste es lo que la constructora gasta en ejecutar la obra: mano de obra, materiales, subcontratas, maquinaria e indirectos. La producción es el valor de lo ejecutado a los precios del contrato. La diferencia entre ambas, calculada a origen, es el margen que la obra está generando hasta ese momento.

¿Con qué frecuencia conviene revisar los costes de una obra?

Lo más extendido es un cierre mensual que coincida con el de producción. En obras cortas, en fases con mucho gasto o cuando ya hay desviaciones, revisar las partidas principales cada dos semanas ayuda a reaccionar antes.

¿Qué hacer con los costes que no se pueden asignar a una partida?

Se agrupan como costes indirectos de la obra, por ejemplo el personal técnico, las casetas o los consumos generales. Conviene tener para ellos una previsión propia y revisarla igual que las partidas, porque dependen sobre todo del plazo: si la obra se alarga, crecen aunque no se ejecute más.

Fuentes