Una punch list es la lista de defectos, remates y trabajos pendientes que hay que corregir antes de dar por terminada una obra o una fase. En España se llama sobre todo lista de repasos. Cada punto recoge dónde está el defecto, qué hay que hacer, quién lo resuelve y en qué plazo, y solo se cierra cuando alguien comprueba en obra que el repaso está bien hecho.

Interior de una obra con paramentos de hormigón e instalaciones vistas

Punch list, lista de repasos y snag list: de qué se habla

Punch list es un término inglés que también se usa en el sector en España. En la obra lo habitual es hablar de lista de repasos, repasos de obra o, simplemente, repasos: pequeños defectos de acabado, remates sin hacer, elementos dañados durante la ejecución o trabajos que quedaron a medias.

La lista también incluye lo que falta para dar una zona por terminada, como un mecanismo sin colocar, una prueba de instalación pendiente o una protección que hay que retirar.

Snag list es otro término inglés para lo mismo: punch list es más propio del inglés de Estados Unidos y snag list del de Reino Unido. Lo importante no es el nombre, sino que todo el equipo trabaje sobre el mismo listado hasta dejarlo a cero.

Cuándo se hace la lista de repasos

La punch list se asocia al final de la obra, porque está ligada a la entrega. La Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) contempla que la recepción de la obra entre constructor y promotor pueda hacerse con o sin reservas y que, si las hay, el acta las especifique de manera objetiva junto con el plazo para subsanar los defectos observados. Una lista de repasos bien descrita facilita esa descripción, aunque cómo se documente depende de cada caso.

Aun así, la lista no debería empezar en la última semana. En la práctica se alimenta en varios momentos:

  • Inspecciones intermedias: al terminar una planta, una vivienda o un trabajo concreto, como las instalaciones antes de cerrar los falsos techos.
  • Inspecciones finales de la constructora: recorrido completo del jefe de obra y el encargado antes de enseñar la obra.
  • Revisión de la promotora: visita previa a la recepción, en la que la promotora o su representante señala lo que no acepta.
  • Revisión del comprador: en promociones de viviendas, la visita de cada comprador antes de la entrega de llaves suele generar nuevos repasos.

Quién elabora la punch list y quién resuelve cada repaso

La lista suele llevarla la constructora: el jefe de obra responde de que esté completa y al día, y el encargado es quien más puntos detecta y comprueba a pie de tajo. Si hay un responsable de calidad, puede organizar las inspecciones y unificar criterios.

Otros agentes también aportan puntos: la dirección facultativa en sus visitas, la promotora en la revisión previa a la recepción y los compradores en su visita de entrega. Conviene que todo entre en una única lista, con el origen de cada punto anotado.

Quien resuelve suele ser la subcontrata que ejecutó el trabajo. Si el defecto lo causó otro gremio, por ejemplo un golpe en una puerta ya colocada, la constructora decide quién repara según sus contratos. La verificación la hace alguien distinto de quien repara: normalmente el encargado o el jefe de obra y, en los puntos que señalaron, la dirección facultativa o la promotora.

Qué datos necesita cada punto de la lista

Un repaso mal descrito vuelve a la lista una y otra vez. La regla práctica es un defecto por punto, descrito para que quien lo repare lo encuentre y lo entienda sin preguntar.

La lista puede llevarse en una hoja de cálculo con fotos o en una herramienta digital de incidencias, que además sitúa cada punto en el plano. En cualquier formato, cada punto debería recoger estos datos:

  • Ubicación: planta, vivienda o zona, estancia y, si es posible, un punto sobre el plano.
  • Descripción: qué está mal y cómo debe quedar, por ejemplo «mancha de pintura en el techo del salón, junto a la ventana» en lugar de «repasar pintura».
  • Foto: al menos una del defecto, que permita reconocer el lugar.
  • Oficio: el gremio al que corresponde, como pintura, carpintería, fontanería o electricidad.
  • Subcontrata: la empresa concreta que debe resolverlo, no solo el oficio.
  • Plazo: una fecha límite realista, coordinada con el calendario de entrega.
  • Estado: en qué punto del recorrido está el repaso.
  • Verificación: quién lo comprobó, cuándo y con qué resultado, a ser posible con una foto del estado final.

Estados de un repaso: del registro al cierre

Los estados permiten saber de un vistazo cuánto queda y quién tiene que moverse. Lo más importante es separar resuelto de cerrado: que la subcontrata diga que ha terminado no significa que el repaso esté bien hecho.

Conviene que solo el jefe de obra o la persona designada pueda descartar un punto, y siempre con una explicación, para que la lista no se vacíe sin que los defectos se hayan corregido.

Estados habituales de un repaso en la punch list
Estado del repasoQué significaQuién actúa
AbiertoEl defecto está registrado, pero aún no tiene responsable ni plazo.Jefe de obra o encargado, que lo asigna
AsignadoTiene subcontrata y fecha límite, y está pendiente de ejecutar.La subcontrata responsable
ResueltoLa subcontrata indica que ha hecho el repaso, normalmente con una foto.Encargado o jefe de obra, que lo comprueba en obra
ReabiertoLa comprobación no es satisfactoria y el repaso vuelve con un comentario.La subcontrata responsable
CerradoAlguien ha verificado en obra que el repaso es correcto.Nadie; queda en el historial
DescartadoSe decide que no es un defecto o que no procede repararlo, y se anota el motivo.Jefe de obra, de acuerdo con quien lo señaló

Cómo evitar una lista de repasos interminable

Una punch list muy larga al final de la obra suele indicar que los defectos se han acumulado durante la ejecución. Para que llegue corta y manejable, ayudan estas prácticas:

  • Hacer inspecciones intermedias por zona o por oficio, mientras el gremio sigue en obra y puede repasar sin volver a desplazarse.
  • Acordar criterios de aceptación antes de los acabados, con referencias del proyecto, muestras aprobadas o una vivienda piloto. Así es más sencillo distinguir un defecto de una preferencia personal en las revisiones de la promotora y de los compradores.
  • Proteger los acabados terminados y saber qué oficio entra después en cada zona, para aclarar quién responde de un daño.
  • Cerrar zonas completas: dar por terminada una vivienda o una planta y limitar desde ese momento la entrada de oficios.
  • Revisar la lista en cada reunión de obra con las subcontratas, empezando por los plazos vencidos y los repasos reabiertos.

Ejemplo práctico (ilustrativo)

En un edificio de viviendas en obra, el encargado revisa una vivienda de la planta 3 cuando terminan pintura y carpintería. Anota cuatro puntos: una puerta de paso que roza el pavimento, una mancha de pintura en el techo del salón, un embellecedor de enchufe sin colocar en un dormitorio y el sellado incompleto de un plato de ducha. Cada uno lleva su foto, su estancia y un punto en el plano.

El jefe de obra asigna cada punto a su subcontrata, de carpintería, pintura, electricidad y fontanería, con 3 días de plazo. Al cumplirse, las cuatro marcan sus repasos como resueltos.

En la comprobación, el encargado cierra tres puntos y reabre la puerta, que sigue rozando al abrirla del todo. Cuando la promotora visita la vivienda, la lista solo tiene ese punto pendiente, con su nueva fecha a la vista.

Lista de comprobación para llevar una punch list

  • Una sola lista para la obra, con el origen de cada punto anotado.
  • Un defecto por punto, con ubicación precisa y al menos una foto.
  • Cada punto asignado a una subcontrata concreta, no solo a un oficio.
  • Plazos coordinados con la fecha de entrega prevista.
  • Estados que separan resuelto de cerrado.
  • Verificación en obra por alguien distinto de quien repara.
  • Revisión de la lista en cada reunión de obra.
  • Criterios de aceptación acordados antes de los acabados.

Preguntas frecuentes

¿Quién da por cerrado un repaso de la punch list?

Lo habitual es que lo cierre la constructora, a través del encargado o del jefe de obra, tras comprobarlo en obra. Si el punto lo señaló la dirección facultativa o la promotora, conviene que también lo vea corregido o que, al menos, reciba una foto del estado final. La subcontrata puede marcarlo como resuelto, pero no debería cerrarlo ella misma.

¿Qué relación tiene la lista de repasos con el acta de recepción?

Son documentos distintos. La lista de repasos es una herramienta de trabajo, y el acta de recepción formaliza la entrega de la obra al promotor. Según la LOE, la recepción puede hacerse con reservas, que se especifican en el acta junto con el plazo para subsanar los defectos. Una lista ordenada ayuda a describirlas con objetividad, aunque su tratamiento depende de cada caso.

¿Conviene organizar la punch list por vivienda o por subcontrata?

Conviene poder verla de las dos formas. Por vivienda o zona sirve para saber qué falta para entregar cada unidad y para preparar las visitas de la promotora o de los compradores. Por subcontrata sirve para que cada empresa sepa qué tiene pendiente y para revisar sus plazos en las reuniones de obra. Lo práctico es registrar ambos datos en cada punto y filtrar según lo que necesites.

¿Qué ocurre con los defectos que aparecen después de la entrega?

Una vez entregada la obra, los defectos que comunican la promotora o los propietarios suelen gestionarse como posventa, fuera de la punch list de ejecución, aunque con un registro parecido. Cómo se atienden depende de los contratos y de la normativa aplicable sobre garantías, por lo que cada caso debe revisarse con los responsables de la obra.

Fuentes